Tarta de manzana asturiana, con crema pastelera y sidra
Una tarta de manzana no es asturiana por capricho. Lo es por tres cosas: manzana reineta, una capa de crema pastelera y el toque de sidra. Asturias es tierra de manzana y sidra, y la tarta lo lleva escrito.
- Tiempo 1 h 15 min
- Raciones 8
- Dificultad Media
- Categoría Postres
- Calorías 265 kcal
Una tarta de manzana no se vuelve asturiana solo por hacerse en Asturias. Lo es por lo que lleva dentro: manzana reineta, una capa de crema pastelera y el toque de sidra. Asturias es tierra de manzana y de sidra, y su tarta lo lleva escrito en los tres elementos. Esta receta va de conseguir ese carácter en casa, con la técnica explicada paso a paso.
Conviene ser honesto: no existe una única receta canónica. Conviven versiones con y sin crema, con y sin sidra, de pastelería y de sidrería. Lo que sigue es la más representativa, la que reúne las tres señas. Si quieres la base técnica de masa quebrada al detalle, está en la tarta de manzana clásica; aquí nos centramos en lo que la hace asturiana.
Qué hace asturiana a una tarta de manzana
El contexto explica la receta. Asturias produce la mayor parte de la manzana de sidra de España, y la sidra natural es parte de su cultura. Así que cuando hablamos de tarta de manzana asturiana, hablamos de una tarta que mira a esa tradición.
Tres elementos la definen.
La manzana reineta, ácida y aromática, la variedad que se da bien en el norte húmedo. No una manzana dulce cualquiera.
La crema pastelera, una capa suave bajo la fruta que da cuerpo y la separa de una tarta de manzana sobre masa seca.
Y la sidra, reducida, que aporta el aroma de manzana fermentada que ninguna otra tarta tiene.
No todas las versiones llevan los tres a la vez. Pero cuantos más reúnas, más asturiana sabe.
La manzana reineta, el alma de la receta
La reineta es la elección por una razón concreta: su acidez. La crema pastelera y la masa aportan dulzor y grasa, y sin una fruta ácida que los corte, la tarta empalaga. La reineta equilibra. Además aguanta el horno sin deshacerse y tiene ese aroma a manzana de invierno que define el postre.
Si no la encuentras, no abandones la receta. Una Granny Smith aporta acidez parecida aunque menos aroma. Una Golden firme sirve si la quieres más suave, pero pierdes el contraste. Lo que no funciona es una manzana muy dulce y blanda: la tarta queda plana de sabor y mojada de textura. Para comparar variedades, la guía de cuál aguanta mejor el horno y la ficha de la manzana reineta te orientan.
El papel de la sidra (y cómo hacerla sin alcohol)
La sidra cruda, tal cual, aporta poco a una tarta: mucha agua y un alcohol que el horno no termina de quitar. Por eso se reduce. Al hervirla a la mitad, evaporas el alcohol y concentras el azúcar y el aroma de manzana fermentada. Lo que queda es un jarabe ligero que perfuma la crema, la fruta y el brillo final.
Va en tres sitios. Una parte en la crema pastelera. Otra para rociar la manzana laminada, que de paso evita que se oxide. Y la última para mezclar con la mermelada del abrillantado.
Si la tarta es para niños o para quien no toma alcohol, la solución es directa: sustituye la sidra por zumo de manzana natural reducido a la mitad. Pierdes el matiz fermentado, pero ganas dulzor y aroma de manzana, y el resto de la receta no cambia en nada.
La crema pastelera, paso a paso sin grumos
La crema es donde se gana o se pierde esta tarta, así que merece detalle. La idea es sencilla: leche caliente, yemas con azúcar y maicena, y calor hasta que espese. Lo que la complica son los grumos, y se evitan con dos gestos.
El primero es atemperar. No eches las yemas directamente al cazo de leche hirviendo: cuajarían de golpe, como un huevo frito. Vierte la leche caliente sobre las yemas batidas en un hilo, removiendo, y solo entonces devuelve todo al fuego. Así las yemas suben de temperatura poco a poco.
El segundo es no parar de remover mientras espesa, llegando a las esquinas del cazo con las varillas. La maicena espesa rápido y de forma desigual; si te despistas, cuaja en el fondo y salen grumos. A fuego medio, en dos o tres minutos tendrás una crema que cubre el dorso de una cuchara.
Si aun así te salen grumos, no la tires: pásala por un colador fino o dale unos segundos de batidora. Y cúbrela siempre a piel con film, tocando la superficie, para que no forme costra al enfriar.
Un poco de contexto: manzana y sidra
Asturias concentra la mayor parte del cultivo de manzana de sidra de España, con denominación de origen protegida para su sidra natural. No es casualidad que su tarta de manzana tenga personalidad propia: en una tierra donde la manzana se prensa, se fermenta y se bebe a diario, el postre bebe de lo mismo.
Eso explica los dos rasgos que la separan de una tarta de manzana cualquiera. La reineta, porque es la variedad que prospera en el norte húmedo. Y la sidra, porque estaba a mano y aportaba un aroma que el azúcar solo no da. La crema pastelera es la aportación de pastelería que suaviza el conjunto. Junta las tres y entiendes por qué sabe distinta.
No hace falta ser purista. Pero conocer de dónde viene cada elemento ayuda a no sustituirlo a la ligera: cambiar la reineta por una manzana dulce o saltarse la sidra no es un ajuste menor, es quitarle lo que la hace asturiana.
Fría o templada: cómo se sirve
Esta tarta se sirve fría, y no es un capricho. La crema pastelera necesita reposar en frío para asentar. Recién salida del horno está demasiado blanda: al cortar, la porción se desmorona y la crema se escapa.
Dale al menos dos horas de nevera. Mejor de un día para otro. El frío firma la crema, los sabores se asientan y la tarta se corta limpia, con sus capas visibles. Templada solo la aguanta una masa muy gruesa, y no es el caso.
Errores típicos
Crema con grumos. Pasó por no batir sin parar al espesar, o por añadir las yemas a la leche hirviendo de golpe. Si ocurre, pásala por un colador o dale unos segundos de batidora.
Base húmeda. Te saltaste el horneado a ciegas. La crema empapa la masa cruda y la deja blanda. El blind-bake no es opcional aquí.
Reineta cambiada por dulce. La tarta empalaga sin la acidez que la equilibra. Si solo tienes manzana dulce, añade un chorro de limón a la fruta.
Sidra sin reducir. Aporta agua y alcohol crudo. Redúcela siempre antes de usarla.
Cortar en caliente. La crema sin asentar se desparrama. Paciencia y nevera.
Con qué acompañarla
Esta tarta se defiende sola, fría y en su punto. Pero admite compañía. Una bola de helado de vainilla a un lado juega con el contraste frío-crema que ya tiene. Un hilo de caramelo o de la propia sidra reducida sobrante refuerza el aroma de manzana.
Para beber, lo coherente es lo evidente: una sidra natural bien escanciada. Si la sirves de sobremesa, un café solo corta el dulzor de la crema. Lo que no necesita es nata montada encima: la crema pastelera ya aporta la parte láctea, y duplicarla empalaga.
Conservación
Por la crema pastelera, esta tarta vive en la nevera. Aguanta bien 2 o 3 días tapada. Pasado ese tiempo, la crema empieza a soltar agua y la base se reblandece.
No se congela bien: la crema pastelera se corta al descongelar y suelta líquido. Si quieres adelantar, prepara la masa y la crema por separado el día antes y monta el mismo día.
La manzana aporta unos 12 g de hidratos por 100 g (BEDCA), pero el grueso de las calorías de esta tarta viene de la crema y la masa. Si te interesa el dato de la fruta, el perfil de calorías de la manzana lo desglosa.
Y si buscas otra tarta de manzana con carácter propio pero más simple, tienes dos caminos. La tarta tatin caramelizada y la tarta de hojaldre crujiente, ambas con la misma fruta y mucho menos trabajo.
Receta probada con manzana reineta y sidra natural reducida. Datos de manzana: BEDCA y USDA FoodData Central. Contexto regional: DOP Sidra de Asturias.
Ingredientes
Base
- 1 udmasa quebrada (casera o comprada, 230 g)
Crema pastelera
- 400 mlleche entera
- 3 udyemas de huevo
- 80 gazúcar
- 30 gmaicena
- 1 udralladura de limón
- 1 vainavainilla (o 1 cdta de extracto)
Cobertura
- 3 udmanzanas reineta
- 150 mlsidra natural (o zumo de manzana sin alcohol)
- 20 gmantequilla
- 2 cdamermelada de albaricoque (para abrillantar)
Pasos
- 01
Hornea la base a ciegas
Forra un molde de 24 cm con la masa quebrada, pínchala con un tenedor, cúbrela con papel y pesos (legumbres) y hornea 15 minutos a 180 °C. Retira pesos y hornea 5 minutos más. Así la base no se humedece con la crema.
- 02
Reduce la sidra
Mientras, lleva la sidra a ebullición suave en un cazo y redúcela a la mitad (unos 75 ml). Concentra el sabor a manzana y evapora el alcohol. Reserva.
- 03
Haz la crema pastelera
Calienta la leche con la ralladura de limón y la vainilla. Aparte, bate las yemas con el azúcar y la maicena. Vierte la leche caliente sobre las yemas sin dejar de remover, devuelve al cazo y cuece a fuego medio hasta que espese. No dejes de batir o saldrán grumos.
- 04
Aromatiza la crema
Fuera del fuego, añade la mitad de la sidra reducida a la crema y mezcla. Cúbrela a piel con film y deja templar.
- 05
Lamina la reineta
Pela las reinetas y lamínalas finas, de 3 mm. Rocíalas con un poco de la sidra reducida restante para que no se oxiden y tomen aroma.
- 06
Monta la tarta
Extiende la crema pastelera templada sobre la base horneada. Coloca encima las láminas de reineta en abanico, solapadas. Reparte la mantequilla en dados y espolvorea un poco de azúcar.
- 07
Hornea
Hornea 30–35 minutos a 180 °C hasta que la manzana esté tierna y dorada en las puntas. La crema se asienta en el horno.
- 08
Abrillanta y enfría
Calienta la mermelada con la sidra reducida que quede y pincela la manzana en caliente. Deja enfriar del todo y mete en nevera al menos 2 horas antes de cortar.
Información nutricional
| Calorías | 230kcal |
| Hidratos de carbono | 30g |
| de los cuales azúcares | 19g |
| Fibra alimentaria | 1.4g |
| Grasa total | 10g |
| Proteínas | 4.2g |
Notas
Para versión sin alcohol (niños o abstemios), sustituye la sidra por zumo de manzana natural reducido a la mitad: aporta dulzor y aroma sin alcohol. Si no encuentras reineta, usa Granny Smith o una Golden firme, asumiendo algo menos de aroma.
Preguntas frecuentes
La combinación de manzana reineta, una capa de crema pastelera y el toque de sidra. Son los tres elementos de la tierra donde manzana y sidra son seña de identidad.
Fuentes
- BEDCA — Manzana fresca con piel Consultado: 2026-06-26
- USDA FoodData Central — Apple, raw, with skin Consultado: 2026-06-26
- Ministerio de Agricultura — DOP Sidra de Asturias y producción de manzana Consultado: 2026-06-26