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Postres

Crepes de manzana caramelizada que no se quedan empapados

La mayoría de recetas de crepes de manzana caramelizada cuecen la fruta a fuego bajo con el azúcar. Lo que sale es una compota dulce que empapa el crepe. Caramelizar pide justo lo contrario: fuego fuerte y la sartén sin llenar.

Las Manzanas · Equipo editorial

Dos crepes doblados rellenos de manzana caramelizada en un plato, con salsa de caramelo por encima y una bola de helado de vainilla al lado
  • Tiempo 1 h 20 min
  • Raciones 4
  • Dificultad Fácil
  • Categoría Postres
  • Calorías 495 kcal

Casi todas las recetas de crepes de manzana caramelizada dicen lo mismo: manzana en dados, mantequilla, azúcar, fuego bajo diez minutos “hasta que el almíbar espese”.

Lo que sale de ahí no es manzana caramelizada. Es manzana cocida en su propio jugo, con un almíbar ralo que empapa el crepe antes de que llegue a la mesa.

Caramelizar pide lo contrario. Fuego fuerte, la sartén sin llenar y paciencia para no remover.

Tres piezas que se hacen por separado

Este postre tiene tres partes: la masa, la manzana y el caramelo. Cada una necesita un fuego distinto y se prepara aparte. Se juntan al final, en el plato.

La manzana es la misma técnica que la manzana caramelizada en sartén, que tiene su propia receta con más detalle. Aquí se resume y se adapta a lo que pide un relleno: gajos que aguanten dentro de un crepe sin soltar líquido.

Si lo que buscas es dónde gastar una bolsa de manzanas de otoño, en las recetas con manzana están agrupadas por técnica y por ocasión.

La masa: por qué reposa y por qué el primer crepe no cuenta

La masa de crepes es sencilla: harina, huevo, leche, algo de mantequilla. Lo que la estropea es la prisa.

Recién batida tiene dos problemas. La harina no ha absorbido todavía el líquido, así que la masa está más fluida de lo que será. Y lleva aire del batido, que en la sartén hace agujeros.

Media hora de reposo arregla las dos cosas. La harina se hidrata, las burbujas suben y se rompen. El crepe sale más fino, más elástico y se rompe menos al darle la vuelta.

Puede reposar toda la noche en la nevera. Antes de usarla, remuévela: la harina se asienta en el fondo.

El primer crepe sale mal casi siempre. Y no, no es la masa. Es que la sartén aún no tiene una temperatura estable y la mantequilla está en gotas, no en película.

Úsalo para calibrar. Si se dora en segundos, baja el fuego. Si tarda más de un minuto en despegarse, súbelo. Y si ves la mantequilla chisporroteando, sobra: pasa un papel de cocina por la sartén y deja solo una capa.

Qué manzana usar

Casi todas las recetas piden Golden o Gala, por dulces. Ahí empieza el problema.

Son variedades de pulpa blanda y mucha agua. A fuego fuerte se desmoronan antes de coger color, y a fuego bajo se convierten en compota. Dentro de un crepe dan un relleno pastoso que sabe más a azúcar que a manzana.

Lo que funciona es una manzana de pulpa firme y con acidez. Reineta es la primera opción: aguanta la forma y su acidez corta el caramelo.

Granny Smith va igual de bien y se encuentra todo el año. Pink Lady es un término medio, más dulce pero firme.

El corte también cuenta. Gajos de un centímetro, no dados pequeños ni rallada. Un gajo tiene superficie para dorarse y centro para seguir siendo manzana.

Si tienes otra variedad en casa, la guía de qué manzana pide cada receta la cruza por uso.

Caramelizar de verdad: fuego fuerte, una capa, sin mover

El color dorado de una manzana caramelizada sale de dos reacciones: el azúcar de la fruta que se carameliza y la reacción de Maillard en la superficie. Las dos necesitan una cosa: que la superficie esté seca y por encima de 140 °C.

Mientras haya agua en la sartén, la temperatura no pasa de 100 °C. Y la manzana suelta agua en cuanto se calienta.

Con fuego bajo y la sartén llena, esa agua no evapora a tiempo. Se acumula, la manzana hierve en ella y se ablanda sin dorarse. Añadir azúcar en ese momento solo empeora las cosas: tira de más agua por ósmosis.

Con fuego fuerte y los gajos en una sola capa, separados, el agua se evapora según sale. La superficie se seca, sube de temperatura y se dora.

Tres reglas, entonces. Sartén grande y bien caliente antes de echar la manzana. Nunca más de una capa: si no cabe, en dos tandas. Y no tocarla en dos minutos. Cada vez que la mueves, la enfrías.

El azúcar no va con la manzana. Va después.

El caramelo, con el jugo que suelta la manzana

Saca la manzana a un plato. En unos minutos soltará un poco de jugo. Ese jugo es sabor puro, y va al caramelo.

En la misma sartén, a fuego medio, echa el azúcar, la mantequilla y ese jugo. Remueve hasta que el azúcar se disuelva y la mezcla coja color ámbar, no más oscuro: pasado ese punto amarga.

Si quieres una salsa más cremosa, añade la nata fuera del fuego. Con cuidado, porque borbotea. Vuelve al fuego y reduce hasta que la salsa cubra el dorso de una cuchara y, al pasar el dedo, deje un surco limpio.

Una pizca de sal al final. No hace la salsa salada; hace que el caramelo sepa menos plano.

Lo queremos espeso a propósito. Una salsa líquida corre por el plato y se mete en el crepe; una que napa se queda encima, donde tiene que estar.

Paso a paso, con tiempos

Bate los huevos con la leche, el azúcar y la sal. Añade la harina poco a poco y al final la mantequilla derretida. Reposo de 30 minutos.

Mientras reposa, corta la manzana. Dórala a fuego fuerte, unos cuatro minutos en total, y sácala al plato.

Haz el caramelo en la misma sartén, cinco o seis minutos. Resérvalo en un cazo pequeño.

Haz los crepes: un cazo pequeño de masa por crepe en una sartén de 20 cm, girando para cubrir el fondo. Un minuto por el primer lado, veinte segundos por el segundo. Salen ocho.

Montar sin que se empapen

Aquí se decide la textura final del crepe de manzana caramelizada.

Pon la manzana en un cuarto del crepe, escurrida, sin la salsa. Dobla por la mitad y otra vez por la mitad, en pañuelo. O enróllalo, si lo prefieres.

La salsa va por encima, en el plato, justo al servir. Si la metes dentro, el crepe la absorbe en cinco minutos y pierde la textura.

Si hay helado, al lado. Encima del crepe caliente se funde y lo empapa igual que el caramelo. Un helado de manzana y canela repite el sabor; uno de vainilla lo contrasta.

Sin crepera: qué sartén usar

No hace falta una crepera ni una sartén de crepes de bordes bajos. Sirve cualquier sartén antiadherente de 20 a 24 cm en buen estado.

Lo que importa es el fondo. Uno grueso reparte el calor y el crepe se dora parejo. Uno fino tiene zonas calientes: el crepe sale con manchas oscuras y trozos pálidos.

Una sartén de hierro también vale, y da los crepes con más color. Necesita estar bien curada y más tiempo de calentado. Si el antiadherente de la tuya está rayado, el crepe se pegará por mucha mantequilla que eches.

El gesto de girar la sartén para repartir la masa es lo único que pide práctica. Levántala del fuego, vierte la masa en el centro y gira la muñeca en círculo. Al tercer crepe sale solo.

Variantes que funcionan

Caramelo salado. Sube la sal de la salsa a media cucharadita de escamas y usa mantequilla con sal. Es la versión que más contrasta con la manzana ácida.

Con un chorro de sidra o calvados. Añádelo a la manzana al final del dorado, fuera del fuego, y deja que se evapore antes de sacarla. Aporta un fondo de manzana más profundo.

Sin nata. La salsa queda más transparente y algo más dura en frío. El sabor a caramelo es más directo.

Con frutos secos. Unas nueces o almendras tostadas por encima al servir. Dan la parte crujiente que el plato no tiene.

Errores típicos

Sartén de crepes con mucha grasa. El crepe fríe en vez de cocerse, sale con bordes de encaje quemados y centro blando.

Manzana amontonada. Se cuece en su jugo. Mejor dos tandas que una llena.

Echar el azúcar con la manzana. Saca agua, baja la temperatura y no deja que se dore.

Rellenar con el almíbar. El crepe se empapa. La salsa va fuera.

Montar con antelación. Por la misma razón. Todo se puede tener listo antes; montarlo, no.

Preparar con antelación y conservar

Los crepes aguantan dos días en la nevera, apilados con papel de horno entre ellos y envueltos en film. Congelados, dos meses. Se recalientan uno a uno en la sartén, diez segundos por cara.

La manzana caramelizada y la salsa, por separado, dos días en la nevera. La salsa se endurece en frío: unos segundos al fuego con una cucharada de agua y vuelve a su punto.

Si te gusta este cruce entre manzana dorada y caramelo, la tarta tatin lleva la idea al horno. Y las manzanas de caramelo llevan el caramelo al límite: duro, alrededor de la fruta entera.

Ingredientes

4 raciones

Masa

  • 125 gharina de trigo
  • 2 udhuevos
  • 300 mlleche entera
  • 20 gmantequilla derretida, más un poco para la sartén
  • 1 cdasazúcar
  • 1 pizcasal

Manzana caramelizada

  • 3 udmanzanas Reineta, Granny Smith o Pink Lady medianas
  • 25 gmantequilla
  • 0.5 cdtacanela molida (opcional)

Salsa

  • 60 gazúcar
  • 20 gmantequilla
  • 50 mlnata para montar (opcional)
  • 1 pizcasal en escamas

Pasos

  1. 01

    Prepara la masa y déjala reposar

    Bate los huevos con la leche, el azúcar y la sal. Añade la harina poco a poco, batiendo, y al final la mantequilla derretida. Tapa y deja reposar 30 minutos. La harina se hidrata y las burbujas del batido suben y se van.

  2. 02

    Haz los crepes

    Calienta una sartén antiadherente de 20 cm a fuego medio-alto y úntala con una capa mínima de mantequilla. Vierte un cazo pequeño de masa y gira la sartén para cubrir el fondo. Cuando el borde se despegue solo, dale la vuelta y deja 20 segundos más. Apílalos en un plato.

  3. 03

    Corta la manzana

    Pela y descorazona las manzanas. Córtalas en gajos de 1 cm de grosor. Más finos se deshacen; más gruesos no se hacen por dentro antes de dorarse.

  4. 04

    Dora la manzana a fuego fuerte

    Funde los 25 g de mantequilla en una sartén grande a fuego fuerte. Coloca los gajos en una sola capa, sin amontonar. Déjalos dos minutos sin moverlos, dales la vuelta y dos minutos más. Espolvorea la canela y saca la manzana a un plato. Si no cabe en una capa, hazlo en dos tandas.

  5. 05

    Haz el caramelo en la misma sartén

    Baja a fuego medio. Echa el azúcar, la mantequilla y el jugo que haya soltado la manzana en el plato. Remueve hasta que el azúcar se funda y coja color ámbar. Añade la nata, si la usas, fuera del fuego y con cuidado, porque borbotea. Reduce hasta que la salsa cubra el dorso de una cuchara. Termina con la sal.

  6. 06

    Monta y sirve

    Reparte la manzana escurrida sobre un cuarto de cada crepe y dóblalo en pañuelo. Dos crepes por plato, la salsa por encima en el último momento. Si hay helado, al lado, no encima del crepe.

Información nutricional

Por 100 g (estimación) Fuente: BEDCA + USDA
Calorías 185kcal
Hidratos de carbono 23.4g
de los cuales azúcares 13g
Fibra alimentaria 1.4g
Grasa total 8.7g
Proteínas 3.7g

Notas

Los valores por 100 g están calculados sobre el plato montado: crepes, manzana caramelizada y salsa con nata, sin helado. Se aplica una pérdida de agua del 12% entre la cocción de los crepes, el dorado de la manzana y la reducción del caramelo. Los datos de la manzana proceden de BEDCA y de USDA FoodData Central; el resto, de las tablas de composición habituales de cada ingrediente. Sin nata, la ración baja unas 40 kcal.

Preguntas frecuentes

  • Con la manzana en gajos dorada a fuego fuerte en mantequilla, en una sola capa. Aparte, en la misma sartén, un caramelo con azúcar y el jugo que ha soltado la fruta. La manzana va dentro del crepe; la salsa, por encima.

Fuentes

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